Resistencia sin causa pero con razón

La verdad de la milanesa, si se le puede decir así, es que nací con resistencia. ¿A qué? a todo y a nada. No sé porque, pero así fue. Nací más tarde de lo estipulado y bajo amenaza de inducción de parto, entonces, yo aún una neonata pedí que bajaran las armas y salí en son de paz (aunque a mamá siempre le gusta remarcar que salí con una cara de enojada que mantengo hasta el día de hoy [“nunca vi tanta cara de c*lo de parte de un bebé” siempre dice mamá]). No era sorpresa que esa resistencia me iba a acompañar toda la vida, aunque de manera más moderada y con más argumentos.

Inclusive mi resistencia paso por el lado de uno de mis amores más profundos: la comida. A mis tiernos 5 años tuve un pensamiento revolucionario; no iba a comer nada que no empezara con la letra “C“; Cabe destacar que no era ninguna tonta, puesto que algunas de las mejores cosas de la vida empiezan con esa letra: carne, caramelos, chocolate, calabaza…comida.

La resistencia me acompañó desde mi vida como inquilina de vientre hasta la actualidad, donde ya no me resisto tanto a las cosas puesto que a base de golpes aprendí que me guste o no, la vida pasa igual y que lo único que te salva al final de un día de m*erda es el Chocolate u otra Comida y una Copa de algüito espiritual.

Si, con C.

 

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Domingo

Fueron incontables las veces que un domingo a la tardecita me llené de pensamientos negativos o de carácter destructivo como:  “Estoy hecha una vaca”, “otro fin de semana sin cambiar la foto de perfil porque todas las que me gustan (5 fotos en total) ya las puse a razón de 15 veces cada una”, “¿Por qué ya no leo tanto como antes?”, “¿encontraré alguna vez alguien que me quiera o mínimamente que tenga ganas de estar más de un par de meses conmigo sin tener que pagarle?”, “¿Por qué aún no tiré esa remera?”, “no hice nada más que lavarme la cara y hasta eso es cuestionable”. Quiero decir que este domingo fue distinto, pero no lo fue. Lo que si fue distinto fue mi tanteo al tema. “estoy hecha una vaca porque aunque puedo hacer algo prefiero ponerle cheddar a las papas”,  “no tengo foto de perfil porque cuando me piden una foto me siento cohibida y pienso en estándares que no son los míos y por lo tanto no me saco fotos”, “porque estoy cansada”, “Mi actual perspectiva de la vida me dice que no”, “porque en realidad es muy cómoda”, “la limpieza de cualquier cosa siempre es cuestionable”.

Pensé para mi misma, que si podría de alguna manera cambiar las cosas; hacer todo lo humanamente posible para sentirme mejor conmigo misma sin caer en estándares o sentimientos que no son propiamente míos y me di cuenta que no, o que al menos sería prácticamente imposible.

Cada cosa que hacemos esta marcada por impresiones que fueron fundadas por un algo externo; inclusive la música que tanto amo conecta conmigo porque algo más conecto antes, sino sería imposible determinar si la amo o no. Y no voy a seguir porque esto será largo y quisquilloso al punto de insoportable, pero así funciona mi cerebro los domingos a la tarde.

Y a la mañana. Y los lunes, martes, miércoles…

La importancia de ser feliz y pagar los impuestos en termino vol I

La cuestión es simple: una carrera hecha y derecha te aseguraría una seguridad económica que te permite vivir sin problemas, solamente debes invertir 6 (7, 8, 9, …) años en ella y luego seguir capacitandote el resto de tu vida para que el resto no te pase por arriba y te quiten tu seguridad económica. Ahí radica la felicidad *NO*

Uno no es su trabajo, su carrera o su estatus social; uno es.

¿Es necesario postergar hasta la jubilación la posibilidad de disfrutar de aquello que nos llena el alma solamente porque no paga los impuestos? ¿Y si lo que decidimos perseguir nunca nos da estatus social o incluso apoyo de nuestro entorno? ¿debería ser descartado?

Un montón de interrogantes que no serán respondidos en un post. ¿Qué esperaban?

Amor, de mis amores. Sangre de mi alma, regalame las flores de la esperanza.

Permite, que pare para decirte que tu eres el amor de mis amores.

Natalia Lafourcade & Devendra Banhart

 

 

Waltz #2 – Elliott Smith

I’m so glad that my memories remote ‘cos I’m doing just fine hour to hour, note to note
Here it is the revenge to the tune “You’re no good, you’re no good you’re no good you’re no good” Can’t you tell that it’s well understood?
I’m never gonna know you now, but I’m gonna love you anyhow.

Cuando se hablan de gotas, todos quieren tener la última.

No hay persona en el mundo que pueda decir sinceramente que el otro siempre tiene la culpa. Todos tenemos porción de las causas que nos llevan a pasar ciertas circunstancias. Ahora, si hay algo que he notado este ultimo tiempo, es que TODO el mundo quiere ser el que diga BASTA  aún si ellos son los que disparan.
¿Es quizás el peso de la culpa o simplemente una cuestión de poder que les gusta ejercer sobre el otro? ¿Hay algo que se pueda considerar placentero en dejar caer la última gota del vaso?
El balance de poderes es un asunto largo, complicado y tenso; Implica tirones, aflojes, lagrimas, favores y NUNCA PERO NUNCA importan los jugadores. Lo que importa es el rol de esas personas en el tablero de quien tiene la mirada.

 

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