Waltz #2 – Elliott Smith

I’m so glad that my memories remote ‘cos I’m doing just fine hour to hour, note to note
Here it is the revenge to the tune “You’re no good, you’re no good you’re no good you’re no good” Can’t you tell that it’s well understood?
I’m never gonna know you now, but I’m gonna love you anyhow.

Cuando se hablan de gotas, todos quieren tener la última.

No hay persona en el mundo que pueda decir sinceramente que el otro siempre tiene la culpa. Todos tenemos porción de las causas que nos llevan a pasar ciertas circunstancias. Ahora, si hay algo que he notado este ultimo tiempo, es que TODO el mundo quiere ser el que diga BASTA  aún si ellos son los que disparan.
¿Es quizás el peso de la culpa o simplemente una cuestión de poder que les gusta ejercer sobre el otro? ¿Hay algo que se pueda considerar placentero en dejar caer la última gota del vaso?
El balance de poderes es un asunto largo, complicado y tenso; Implica tirones, aflojes, lagrimas, favores y NUNCA PERO NUNCA importan los jugadores. Lo que importa es el rol de esas personas en el tablero de quien tiene la mirada.

 

las directas indirectas

¿Cuál será el pensamiento de índole fantástica que hace pensar a la gente que las llamadas “indirectas” son más efectivas que las palabras en el momento justo o que una reflexión asistida frente a una situación que nos puede resultar conflictiva?

¿Habrá sido esto parte de la inspiración de Mark usada para crear la plataforma cara-libro? “¡Oh si! una plataforma donde pueda poner algo referido a un conflicto con una persona a la que no quiero nombrar pero que obviamente señalaré de manera simbólica sin tener que bancarme las consecuencias de mis palabras porque en realidad solamente quiero inclinar la balanza de la percepción de la gente sobre mi persona a mi favor, haciendome ver como una persona herida, es decir, una victima de una situación con una persona (o más) solo para acariciar mi ego”

Bueno, probablemente ÉL no haya pensado eso, pero yo sí! No es la primera vez que veo este tipo de mensajes dirigidos a mi y no voy a referirme a estas “herramientas” de la comunicación de una persona cobarde desde una posición de superación como un libro de auto-ayuda. De las cosas que no puedo negar de mi persona, parte del top 5 es mi fuerte posición frente a mis actos; no soy del tipo de persona que tira la piedra y esconde la mano. Nunca me gustó esa actitud y siempre intenté dejar las cosas en claro, no soy una persona de grises en cuanto a situaciones; suelo luchar contra las situaciones que permiten varias explicaciones porque pienso que muchas vertientes convierten una pileta en mar antes de que podamos ponernos flotadores. La coherencia siempre me pareció un arma de seducción. Ser capaz de mantener una linea de pensamiento y de acción en consecuencia se transformó en algo tan raro en estos días que aún escribiendo esto siento que reviso mis propios actos. Gracias a Batman, puedo firmar y poner mi DNI al lado de cualquier declaración.

La importancia de ser responsable de los actos de uno es de las cosas que nos definen como ser digno y consciente.

Una indirecta no es más que una piedra sin lanzador.

Gente que viene de góndola de chino

Hay compras que son opcionales como las galletitas, pero cuando vas por la góndola del super y ves sachets de leche sabes que no hay discusión posible; tenés que comprar al menos uno. Revisas todos y ves que algunos vencen el 2 cuando hoy es 12; pero dice Junio y aún es mayo así que te convences de que esta bueno, que vale la pena y lo sumás a tu compra de esenciales que lleva también tú esperanza de no haberte equivocado.

¿Cómo podrías equivocarte si lo miraste por todos lados? Hasta en las costuritas de los bordes de los envases (que las hace una maquina, pero dudas igual). Lo sacudiste en todas las esquinas y hasta le pusiste una bolsa de plástico para evitar problemas para ponerlo con cuidado en tu carrito junto a curitas (igual de importantes) y a la manteca (para que el frió no se les rompa y siga todo bien). Después llegando a la caja lo apoyaste con tanto cuidado que la gente de atrás te puteo y la cajera te miró con cara de orto, pero como queres ese sanchet tanto tanto, no te importó. Pagaste y hasta lo pusiste otra vez en una bolsa especial y particular. Todo el camino fuiste pensando en no golpear la bolsa, en las necesidades de frío del sachet y aunque te encuentres a esa persona que hace que tus pantalones se caigan sin el más mínimo movimiento, seguís de largo pensando aún en el sachet y en todo lo que podías preparar junto a él: licuados, tortas, salsas, pastas. Ya en tu casa, guardas todo antes que la leche porque si bien necesita frío, nada lo puede aplastar o machucar, o invadir el espacio especial de la leche. Así que cuando llegas  al ultimo momento del acomode, guardas el sachet en ese lugar especial en la heladera; es entonces donde se te transformó la cara: puteaste y frunciste el ceño mientras te despedías de las pastas, las tortas, las salsas y de los licuados… todo porque te diste cuenta que el 2012 fue 3 años atrás.

Cuano esta cosa de la empatía se vuelve un superpoder.

Es increíble como una cosa que parece tan propia de los seres humanos termina siendo algo raro, inalcanzable y ajeno.

Me parece que hemos perdido mucho y que lo ganado no remplaza nada de lo absolutamente necesario en la vida diaria. Cuando uno pierde la habilidad de ver con otros ojos, sentir con otras manos y entender otros pensamientos termina en dos cosas: un ombliguismo de tamaño colectivo a la plata o se transforma en un robot.

 

One Art

The art of losing isn’t hard to master; so many things seem filled with the intent to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster: places, and names, and where it was you meant to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster, some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

–Even losing you (the joking voice, a gesture I love) I shan’t have lied. It’s evident the art of losing’s not too hard to master though it may look like (Write it!) like disaster.

Elizabeth Bishop

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