Me siento en un momento de mi vida en la que necesito sentir que aprendo algo al menos una vez al mes.
Intenté esa linda mentira de “todos los dias aprendo algo” y no funcionó de la manera más lineal. ¡Por supuesto que todos los dias aprendemos algo! lo que no se dice sobre eso es que lo que aprendemos no siempre nos interesa o nos enriquece, por lo que decidí escribir mi propio pseudo mantra:

SIEMPRE HAY TIEMPO PARA ADENTRARSE MÁS EN LO QUE A UNO LE INTERESA. HACETE EL TIEMPO MALDITA SEA.

Por superficial que sea, por mediocre que te parezca; aprendé o profundiza sobre lo que te interesa. POR Y PARA VOS.

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Cuano esta cosa de la empatía se vuelve un superpoder.

Es increíble como una cosa que parece tan propia de los seres humanos termina siendo algo raro, inalcanzable y ajeno.

Me parece que hemos perdido mucho y que lo ganado no remplaza nada de lo absolutamente necesario en la vida diaria. Cuando uno pierde la habilidad de ver con otros ojos, sentir con otras manos y entender otros pensamientos termina en dos cosas: un ombliguismo de tamaño colectivo a la plata o se transforma en un robot.

 

One Art

The art of losing isn’t hard to master; so many things seem filled with the intent to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster: places, and names, and where it was you meant to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster, some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

–Even losing you (the joking voice, a gesture I love) I shan’t have lied. It’s evident the art of losing’s not too hard to master though it may look like (Write it!) like disaster.

Elizabeth Bishop

Otra vez me encuentro ante la capacidad de arruinar una linda tarde por medio de un pensamiento de esos que te arrebatan la cabeza y no te dejan distraer los ojos.

Nunca me gusto tanto Gwen Stefani, pero hace cosa de 2 o 3 días me encontré escuchando, de pura curiosidad, su canción “used to love you” justamente el mismo día que me encontré a la mamá de mi ex mientras caminaba con una amiga. No puedo evitar cuestionar las casualidades porque realmente no creo en ellas, pero si creo en las reflexiones que surgen de esas cosas horribles. No, no extraño a mi ex. Pero no pude evitar pensar en ese momento en el que te das cuenta que algo no forma parte de tu presente; se siente como una mezcla entre la tristeza normal que provocan las cosas que eventualmente te hicieron felices y el alivio de la falta de esas cosas felices que te hicieron sentir miserable.

Lo más triste de recordar esos momentos felices, es que ya no son felices, sino que se encuentran teñidos de una capa de “como mierda no lo vi venir” y el alivio se transforma lentamente en una pregunta: ¿Me volveré a sentir así alguna vez?

It’s been 84 years…

Okay, not quite…but still.

Pasó mucho tiempo desde que escribí por ultima vez, ¡pero tengo una buena excusa!

No realmente. Simplemente dejé que me ganara la inconsistencia. Tampoco ayudó la amargura de cotidianidades que no están bajo mi control, angustias (energía mal dirigida y sin intenciones).

Me doy otra oportunidad. Ojalá me la banque.

Self growth.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar? ¿es resistencia o sabiduría? ¿es miedo?
Yo creo que es un poco de todo y un poco de nada al mismo tiempo. Quizás sabemos que es lo que queremos soltar y lo que va a venir; quizás es exactamente eso lo que tememos.

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