Domingo

Fueron incontables las veces que un domingo a la tardecita me llené de pensamientos negativos o de carácter destructivo como:  “Estoy hecha una vaca”, “otro fin de semana sin cambiar la foto de perfil porque todas las que me gustan (5 fotos en total) ya las puse a razón de 15 veces cada una”, “¿Por qué ya no leo tanto como antes?”, “¿encontraré alguna vez alguien que me quiera o mínimamente que tenga ganas de estar más de un par de meses conmigo sin tener que pagarle?”, “¿Por qué aún no tiré esa remera?”, “no hice nada más que lavarme la cara y hasta eso es cuestionable”. Quiero decir que este domingo fue distinto, pero no lo fue. Lo que si fue distinto fue mi tanteo al tema. “estoy hecha una vaca porque aunque puedo hacer algo prefiero ponerle cheddar a las papas”,  “no tengo foto de perfil porque cuando me piden una foto me siento cohibida y pienso en estándares que no son los míos y por lo tanto no me saco fotos”, “porque estoy cansada”, “Mi actual perspectiva de la vida me dice que no”, “porque en realidad es muy cómoda”, “la limpieza de cualquier cosa siempre es cuestionable”.

Pensé para mi misma, que si podría de alguna manera cambiar las cosas; hacer todo lo humanamente posible para sentirme mejor conmigo misma sin caer en estándares o sentimientos que no son propiamente míos y me di cuenta que no, o que al menos sería prácticamente imposible.

Cada cosa que hacemos esta marcada por impresiones que fueron fundadas por un algo externo; inclusive la música que tanto amo conecta conmigo porque algo más conecto antes, sino sería imposible determinar si la amo o no. Y no voy a seguir porque esto será largo y quisquilloso al punto de insoportable, pero así funciona mi cerebro los domingos a la tarde.

Y a la mañana. Y los lunes, martes, miércoles…

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Cuando se hablan de gotas, todos quieren tener la última.

No hay persona en el mundo que pueda decir sinceramente que el otro siempre tiene la culpa. Todos tenemos porción de las causas que nos llevan a pasar ciertas circunstancias. Ahora, si hay algo que he notado este ultimo tiempo, es que TODO el mundo quiere ser el que diga BASTA  aún si ellos son los que disparan.
¿Es quizás el peso de la culpa o simplemente una cuestión de poder que les gusta ejercer sobre el otro? ¿Hay algo que se pueda considerar placentero en dejar caer la última gota del vaso?
El balance de poderes es un asunto largo, complicado y tenso; Implica tirones, aflojes, lagrimas, favores y NUNCA PERO NUNCA importan los jugadores. Lo que importa es el rol de esas personas en el tablero de quien tiene la mirada.

 

las directas indirectas

¿Cuál será el pensamiento de índole fantástica que hace pensar a la gente que las llamadas “indirectas” son más efectivas que las palabras en el momento justo o que una reflexión asistida frente a una situación que nos puede resultar conflictiva?

¿Habrá sido esto parte de la inspiración de Mark usada para crear la plataforma cara-libro? “¡Oh si! una plataforma donde pueda poner algo referido a un conflicto con una persona a la que no quiero nombrar pero que obviamente señalaré de manera simbólica sin tener que bancarme las consecuencias de mis palabras porque en realidad solamente quiero inclinar la balanza de la percepción de la gente sobre mi persona a mi favor, haciendome ver como una persona herida, es decir, una victima de una situación con una persona (o más) solo para acariciar mi ego”

Bueno, probablemente ÉL no haya pensado eso, pero yo sí! No es la primera vez que veo este tipo de mensajes dirigidos a mi y no voy a referirme a estas “herramientas” de la comunicación de una persona cobarde desde una posición de superación como un libro de auto-ayuda. De las cosas que no puedo negar de mi persona, parte del top 5 es mi fuerte posición frente a mis actos; no soy del tipo de persona que tira la piedra y esconde la mano. Nunca me gustó esa actitud y siempre intenté dejar las cosas en claro, no soy una persona de grises en cuanto a situaciones; suelo luchar contra las situaciones que permiten varias explicaciones porque pienso que muchas vertientes convierten una pileta en mar antes de que podamos ponernos flotadores. La coherencia siempre me pareció un arma de seducción. Ser capaz de mantener una linea de pensamiento y de acción en consecuencia se transformó en algo tan raro en estos días que aún escribiendo esto siento que reviso mis propios actos. Gracias a Batman, puedo firmar y poner mi DNI al lado de cualquier declaración.

La importancia de ser responsable de los actos de uno es de las cosas que nos definen como ser digno y consciente.

Una indirecta no es más que una piedra sin lanzador.

Otra vez me encuentro ante la capacidad de arruinar una linda tarde por medio de un pensamiento de esos que te arrebatan la cabeza y no te dejan distraer los ojos.

Nunca me gusto tanto Gwen Stefani, pero hace cosa de 2 o 3 días me encontré escuchando, de pura curiosidad, su canción “used to love you” justamente el mismo día que me encontré a la mamá de mi ex mientras caminaba con una amiga. No puedo evitar cuestionar las casualidades porque realmente no creo en ellas, pero si creo en las reflexiones que surgen de esas cosas horribles. No, no extraño a mi ex. Pero no pude evitar pensar en ese momento en el que te das cuenta que algo no forma parte de tu presente; se siente como una mezcla entre la tristeza normal que provocan las cosas que eventualmente te hicieron felices y el alivio de la falta de esas cosas felices que te hicieron sentir miserable.

Lo más triste de recordar esos momentos felices, es que ya no son felices, sino que se encuentran teñidos de una capa de “como mierda no lo vi venir” y el alivio se transforma lentamente en una pregunta: ¿Me volveré a sentir así alguna vez?

Me gusta creer…

Muchas boludeces.

Por sobre todo y todas, las que me dicen que algún día voy a dejar de estar triste. Como cuando me da un rapto de optimismo en el trabajo, con algún alumno que me muestra que siente que puede con cualquier tema nuevo. Como cuando alguien me hace sentir menos fea o rara. Como cuando escucho a Tita Merello diciendo “Más si el bulto no interesa, ¿Por qué pierden la cabeza ocupándose de mi?“. Cuando puedo cantar una canción ridícula que amo (no especifico, porque son demasiadas).

También me gustaría creer que no me gustan las papas fritas, pero bueno, todo no se puede.

TGIFF [extra F for emphasis]

la cosa es así. No tengo ganas, no tengo ganas de pensar en que soy yo la que tendria que arreglar lo que en principio no estaba roto. Si uno se despierta con un ataque de concha que le dura, bueno, que le dure si así lo quiere…no todo el mundo tiene que sucumbir o perder por cansancio para satisfacer los deseos del capricho.

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