Otra vez me encuentro ante la capacidad de arruinar una linda tarde por medio de un pensamiento de esos que te arrebatan la cabeza y no te dejan distraer los ojos.

Nunca me gusto tanto Gwen Stefani, pero hace cosa de 2 o 3 días me encontré escuchando, de pura curiosidad, su canción “used to love you” justamente el mismo día que me encontré a la mamá de mi ex mientras caminaba con una amiga. No puedo evitar cuestionar las casualidades porque realmente no creo en ellas, pero si creo en las reflexiones que surgen de esas cosas horribles. No, no extraño a mi ex. Pero no pude evitar pensar en ese momento en el que te das cuenta que algo no forma parte de tu presente; se siente como una mezcla entre la tristeza normal que provocan las cosas que eventualmente te hicieron felices y el alivio de la falta de esas cosas felices que te hicieron sentir miserable.

Lo más triste de recordar esos momentos felices, es que ya no son felices, sino que se encuentran teñidos de una capa de “como mierda no lo vi venir” y el alivio se transforma lentamente en una pregunta: ¿Me volveré a sentir así alguna vez?

Me gusta creer…

Muchas boludeces.

Por sobre todo y todas, las que me dicen que algún día voy a dejar de estar triste. Como cuando me da un rapto de optimismo en el trabajo, con algún alumno que me muestra que siente que puede con cualquier tema nuevo. Como cuando alguien me hace sentir menos fea o rara. Como cuando escucho a Tita Merello diciendo “Más si el bulto no interesa, ¿Por qué pierden la cabeza ocupándose de mi?“. Cuando puedo cantar una canción ridícula que amo (no especifico, porque son demasiadas).

También me gustaría creer que no me gustan las papas fritas, pero bueno, todo no se puede.

TGIFF [extra F for emphasis]

la cosa es así. No tengo ganas, no tengo ganas de pensar en que soy yo la que tendria que arreglar lo que en principio no estaba roto. Si uno se despierta con un ataque de concha que le dura, bueno, que le dure si así lo quiere…no todo el mundo tiene que sucumbir o perder por cansancio para satisfacer los deseos del capricho.